viernes, 16 de mayo de 2008

Slow Food

Slow Food es un movimiento internacional nacido en Italia que se contrapone a la estandarización del gusto y promueve la difusión de una nueva filosofía del gusto que combina placer y conocimiento. Opera en todos los continentes por la salvaguardia de las tradiciones gastronómicas regionales, con sus productos, métodos de cultivación y de cría.
El Slow food, traducido al castellano como comida lenta, es el término opuesto al Fast food o comida rápida. Es un movimiento internacional creado en Italia en 1986 y que se ha ido extendiendo rápidamente con el paso de los años por todo el mundo. Este movimiento se simboliza mediante la figura del caracol, porque la lentitud propia de este animal es el mejor símbolo para luchar contra la velocidad y las prisas que afectan al mundo moderno.
El término fast food define no sólo una comida, sino un estilo de vida donde el estrés tiene su caldo de cultivo y está, por decirlo de alguna manera, reñida con la palabra glamour. Para salvar a muchos de este mal, surgió el movimiento Slow food, que no sólo se contrapone a lo anterior sino que busca salvar las individualidades gastronómicas y todo lo que implica la homogenización de sabores.
Con sede en unos 104 países, este movimiento busca reconquistar el placer por la buena mesa, rescatar del olvido las cocinas artesanales y propias de cada región y hacer del paladar un instrumento para conocer el mundo, la naturaleza, los ingredientes y su uso.
Slow food también significa educación alimentaria y del gusto, pero tampoco es nada tradicional, pues lo acompaña la innovación y lo original. Es una corriente que se basa en el despertar y en la formación de los sentidos en la degustación como experiencia formativa y de conocimiento en el aprendizaje de las técnicas productivas de los alimentos. Con este fin, Slow food organiza programas educativos a todos los niveles. Es decir que tanto jóvenes como adultos tienen la oportunidad de ingresar en Slow Food para ser partícipes de estos principios donde lo natural y la diferencia marcan el buen gusto.
El placer de comer es mucho más que probar un buen plato elaborado con los mejores ingredientes, es más bien disfrutar cada bocado apreciando los sabores y estando seguro de que lo que se degusta es producto de una tradición y un cuidado extremo de los productos. Esta es la filosofía que rige a la corriente Sloow Food, que literalmente significa comer lentamente, pero que en la práctica es comer conscientemente lo que se está probando. "Slow Food exalta la diferencia de sabores, la producción alimentaria artesanal, la pequeña agricultura, técnicas de pesca y de ganadería sostenibles. Slow Food restituye dignidad cultural a la comida, promueve la educación del gusto y se bate por la defensa de la biodiversidad. Salvar una raza o una especie vegetal en vías de extinción, significa preservar un ambiente, recuperar una receta, regalar un placer al paladar si éste está suficientemente educado para apreciarlo"
(Manifiesto de la asociación Slow Food)
Es importante mencionar que el Slow Food nació hace 20 años en Italia y en Venezuela tiene sus seguidores, pero como la idea es que la corriente gana más adeptos en el marco del Festival Italiano se organizó un curso para 20 chefs venezolanos dictado por los italianos. Además, el lema de este movimiento es educar y educarse por la cultura alimentaria y del gusto, que se sustenta en el despertar y formación de nuestros sentidos; en la degustación como experiencia formativa y de conocimiento; en aprendizaje de las técnicas productivas de los alimentos. Entre las muchas causas por las que luchan está la denuncia a través del Arca del Gusto, en la que estiban simbólicamente variedades vegetales y razas animales en peligro de desaparición. También se defienden antiguas técnicas de producción, artículos excelentes y los lugares donde se elaboran.
Contra la comida rápida, slow food impone una nueva práctica, sencilla y saludable: dejarse deleitar por el placer de degustar un buen plato natural y ecológico. Promueve asimismo una agricultura sostenible, respetuosa con el medio ambiente, la identidad cultural de los pueblos y el bienestar animal. Revindica la soberanía alimentaria, es decir, el derecho de cada comunidad a decidir qué quiere cultivar, producir y comer.
El slow food conlleva una serie de ventajas a corto y a largo plazo entre los que destacan los siguientes: Promueve una buena masticación de los alimentos para favorecer la digestión, fomenta la educación del sentido del gusto.
El Slow food incluye sabores suaves y naturales como es el caso del tomate triturado frente al ketchup de la comida rápida. Cuando se abusa de sabores tan intensos, no se aprecian los sabores naturales de la comida tradicional. A esto hay que añadir que los sabores intensos estimulan el apetito y provoca un aumento de la ingesta además que favorece entablar relaciones sociales con otras personas alrededor de la mesa al comer de forma distendida y sin prisas.

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